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—Nhmg…
Changmin lo beso amortiguando su
grito, sujetando con fuerza las manos del príncipe aunque todo el temblara al
completo, besándose con torpeza mientras intentaban no hacer ruido para que los
hermanitos de Changmin no despertaran.
Minho gimió en voz baja el nombre
de Changmin sofocado y aturdido, temblando erráticamente ante la unión
abrasadora de sus cuerpos, se sentía extraño, muy rígido volvió a jadear
mientras apretaba los muslos al sentirlo moverse un poco.
Changmin lo beso con poca
coordinación quejándose sin voz mientras su miembro palpitaba rodeado de una
liquida calidez que le robaba el aire de los pulmones. Su cuerpo se movió convulsivamente encontrando una armónica respuesta por parte de Minho,
fundiéndose de forma dulce, cadenciosa y placentera en una bruma de apacible
regocijo…
Entre susurros compartidos y
gemidos silenciosos una explosión baño las entrañas de Minho, abrumándolo de
tal manera que por unos minutos floto en la nada rodeado de escalofríos
intermitentes que los despojaron de todo sentido de realidad hasta que grito
sin aire y acalorado contra los labios de Changmin, quien lo acarició con
firmeza provocando que las luces multicolores estallaran en miles de fragmentos
luminosos tras sus ojos, ambos rodeados de ternura y una bochornosa sensación
de hermosa vergüenza apoderándose de sus cuerpos.
Minho suspiro, como un pequeño
gato y respiro profundamente, escondido contra la calentita manta de Changmin,
sintiendo a su cuerpo responder sonrojándose y temblando al saber el modo en el
que estaba siendo observado.
Changmin acaricio sus manos y lo
acuno contra su pecho besando sus ojos entreabiertos.
—Me siento avergonzado de que me
mires así después de lo bien que se sintió —susurro Minho acariciando despacio
su rostro contra la clavícula de Changmin compartiendo risitas y suspiros por
la hiper sensibilidad en sus pieles.
Changmin tomo sus manos y se dedicó
a llenarlas de besos mientras Minho se incorporaba dejando de oprimir el
caliente grosor de Shim, quedándose algo vacío hasta que sus
labios se encontraron de nuevo.
—Eres precioso —dijo Changmin
al compartir con él una exhalación profunda observándolo bajar la mirada
sumiso, como si fuese lo que le correspondía hacer ante su intenso escrutinio,
viendo a un muchacho rojo, sudoroso y
apenado pero feliz entre sus brazos.
Changmin lo acerco más hacia él y
lo volvió a besar casi con reverencia envolviéndolos a ambos con su manta,
recargándose contra el muro que daba con su humilde cama en su pequeña y
reconfortante habitación.
—Gracias Changmin por obsequiarme
este momento de absoluta felicidad, de no ser por ti nunca habría salido de las
murallas del palacio.
Ambos se miraron y estallaron en
risitas torpes y juguetonas acariciándose suavemente con la necesidad de no
olvidar, hablando en voz baja mientras el vaho escapaba de sus labios a causa
del frío, mientras Changmin lo miraba recordando que si no lo hubiera visto
sufriendo por un vals jamás habría hablado si quiera con él.
Changmin resoplo al verlo
esperando una respuesta.
—Sí, ya sé que te gusta bajar de
posición social.
—Bueno, pero recuerda que es porque
amo pasar tempo contigo —dijo suspirando despacio acurrucándose para poder
dormir sin querer olvidar su expresión dulce y confortable.
Lo que venía después quizás no
sería tan feliz.
***
Habían pasado varios días desde
la mañana que la guardia del rey se presentó a sus puertas casi a punto de
darle una paliza o castrarlo, los rumores sobre el encarcelamiento de la
duquesa se habían esparcido como reguero de pólvora y los reyes, ¡dios santo
los reyes!
Estaban tan enojados, habían
dejado la mansión de la duquesa abierta a todo aquel que quisiera ir a ella y
tomar lo que quisiera. Ryo le había prohibido terminantemente volver a trabajar
a palacio y el seguía intentando poner a funcionar la panadería de nuevo antes
de darse por vencido ya que no podría hacerlo solo y tendría que salir del reino con sus hermanos.
La señora Ling iba a visitarle
casi todos los días y le llevaba algunas cosas por encargo de Minho, según le
había dicho él no hablaba con nadie desde que volvió a palacio y aunque había
visto a sus padres fue su compañera de baile quien confeso todas las fechorías
de la ex duquesa.
La señora Ling le dijo que el rey
no miró con buenos ojos que Changmin se hubiese unido tanto a Minho y él no
podía culparlo, probablemente todos pensaban que era culpa suya aunque Ryo
acepto y agradeció que cuidase de Minho después de descubrir lo que ocurría
haciéndole entender que si hubiera dicho algo nadie hubiera creído su palabra.
Así que Minho se enojó, se auto
impuso una racha de silencio y aunque estaba deprimido porque no podría verlo
de nuevo los últimos momentos que pasaron juntos podrían llenar de alegría su
pecho hasta que muriese, que con la esperanza de vida de la época no sería
mucho así que el sufrimiento no se extendería demasiado para ambos, gracias al
cielo.
Sus hermanos por su parte estaban
demasiado tranquilos, eran listos y aunque no entendían del todo sabían que
quizás jamás podrían jugar con Minho de nuevo y aunque resignados se reían
recordando sus tontas anécdotas, su calidez, su piel, su aroma, su sabor y…
Un toque estruendoso lo saco de
su trance y dejo de intentar de arreglar esa mesa dirigiéndose hacia la puerta
trasera, probablemente era la señora Marie llevándole un poco de comida para el
almuerzo.
—Shim Changmin
—Uh ¿sí? —dijo cauteloso mirando
al mensajero del rey luciendo ostentoso y ridículo, la verdad estaba llamando
innecesariamente la atención.
—El rey y la reina preguntan si
es usted quien ha hecho este retrato —pregunto con la voz puntiaguda y formal
mostrándole el ultimo boceto en el que estaba trabajando en palacio, eran los
reyes y Minho en medio de ellos recibiendo un abrazo efusivo de sus padres,
quizás Joseph lo había encontrado.
—Sí —dijo irguiéndose en toda su
no despreciable altura antes de ver al hombre asentir y extender un trozo de
papel cuidadosamente enrollado.
—Es una invitación para ir a
trabajar al palacio y retratar a la familia real.
Changmin sintió que la boca se le
habría sin poder controlarla y recibió el papel medio ido observando al hombre
darse la vuelta y desaparecer calle abajo.
—Bueno, padre, madre al menos no
termine en un calabozo por mancillar al bonito príncipe de chocolate.
Se dijo así mismo decidiendo que
necesitaba ir a hablar con ellos antes de decidir que iba a hacer con su vida.
***
Minho no entendía porque debía
bajar al baile de navidad a fingir que era feliz y no extrañaba horriblemente a
Changmin a darle la bienvenida a no sé quién.
Sabía cuan preocupados estaban sus
padres por él y dolidos pero se sentía tan inadecuado de ser su hijo, haciendo
cosas estúpidas, estando aterrorizado de sus propios padres, incluso
encontraban ofensivo que se hubiese hecho amigo de Changmin y sus hermanitos,
sabía que muchos trabajadores del palacio e incluso Ryo habían contado
historias sesgadas de lo bien que había
estado en compañía de Changmin.
Claro que no esperaba que los
escucharan y solo estaba tratando de asimilar el hueco en el pecho que el saber
que Changmin ya no trabajaría como jardinero le había provocado. Incluso había
pensado en escaparse de nuevo para verlo, sería más fácil si no estuviera
vigilado por todos los lados.
—¿Esta listo su majestad?
—Sí.
Salió a pasos lentos de su
habitación por el pasillo hasta las escaleras, las cuales bajo más despacio que
un condenado a la hora, con la mirada gacha, escuchando sin realmente hacerlo a
las personas del pueblo charlar amenamente sobre cosas que a Minho no le
interesaban.
—Cariño queremos que conozcas al
nuevo pintor de la familia real —dijo su madre abrazándolo con fuerza. Minho se
aferró desesperado a sus brazos como un niño y mantuvo el rostro gacho,
sintiendo los brazos de su padre rodearlo.
—Minho siento haberte presionado,
pero eres mi niño y nunca quise que salieras lastimado, solo deja de sentir que
tienes la culpa de lo que paso, no quiero que sigas estando triste así que solo
conocimos un poco más de la historia.
—Buenas noches majestad, me
alegro de verlo de nuevo, quizás suene inapropiado, pero ¿Bailamos?
Minho levanto la cabeza tan
rápido que sintió un tirón en la nuca mientras miraba a Changmin con su sonrisa
hermosa y su aspecto tan guapo e impresionante con su mano extendida hacia el
esperando que la tomara.
Sintió que se sonrojaba y volteo
a ver a sus padres quienes parecían aliviados de verlo sonreír tan enorme
aunque no parecía ni consciente de ello.
—Encontramos uno de sus dibujos, que
nos hizo ver las cosas en otra perspectiva.
Minho volvió a sentir el calor
apoderándose de su cuerpo y Changmin tosió sabiendo por su expresión lo que
había pensado. Instándolo con la mirada a aceptar su mano.
—Gracias —susurro abrazando a su
padre con mucha fuerza mientras tiraba de su madre para hundirse en su
comodidad antes de apartarse y tomar la mano de Changmin con seguridad haciendo
una reverencia pronunciada para después reír avergonzado.
—¡El pincipe es tan bonito!
Minho volteo hacia la voz de Jiyun
y sonrió lanzando un par de besos adorables en su dirección y la de la señora Marie
eque sostenía a Erick y Mathew de la mano mientras Henry se removió curioso en
los brazos de Sooyun.
—Es bueno verte sonreír.
Minho enfoco su atención en
Changmin y se reprimió de besarlo aprisionando con más fuerza su mano.
—Estoy feliz de verte, pero ¿Cómo…?
—Larga historia, solo que de
algún modo voy a estar haciendo retratos de tu familia hasta el final de mis
días. Tus padres encontraron un boceto
que trabaje sobre ti y ellos aquí en palacio y después se hicieron tiempo de
conocer a mis hermanos mientras enviaban a un mensajero a darme la buena nueva e
invitarme a este baile tan ostentoso. Por cierto creo que ahora el nuevo
favorito de Jiyun es tu padre, espero que no te sientas solitario.
Minho los miro bailando de reojo
girando con Changmin y se rio de la adoración en el rostro de la pequeña.
—Para nada, —susurro despacio tirando
de él hacia una puerta de cristal lateral que los sacaba del salón de baile.
—¿Ah sí?
Minho asintió efusivo instándolo
a bajar las escaleras y correr hasta la fuente en donde hablaron por primera
vez.
—Si
—¿Y por qué es eso?
—Por qué al parecer antes de conocer
a Jiyun he sido siempre tu favorito.
Changmin pareció aturdido antes
de sonreír torpemente y tomar su cara entre sus manos besándolo despacio,
porque lo había extrañado tanto.
—Pensé que no te vería de nuevo.
—Lo sé, yo igual, pero me alegro
que estés aquí conmigo.
Changmin se rió y levanto una
ceja en broma.
—¿Sí? ¿Por qué?
Minho rodó los ojos y lo beso con
fuerza.
—Porque también eres mi favorito —dijo
atacando su boca—Y te quiero.
La respuesta de Changmin se ahogó
con otro beso.
Y como esta historia está escrita
con la patente del ratón.
Todos vivieron felices para
siempre.
Fin.
Awww no pudo quedar mas perfecto asd lo ameeeee muchas gracias *0*!! Dios mori de risa cuando el reno habla sobre el dibujo que vieron sus padres y qie gracias a ellos se convirtió en el nuevo pintor de la familia real hahahaha como me pude imaginar la cara del príncipe rana perfectooo mil gracias tasuki ♥disculpa apenas pude comentarte ♥
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